Memorias en Movimiento

Acogida de refugiados en Cataluña. Historia y presente.

¿Qué significa ser un refugiado?

Andrew McConnell (PANOS)

Es complicado encontrar singularidades verdaderamente únicas en la historia, y la existencia de refugiados no es precisamente un hecho particular. Con todo, actualmente la confluencia de numerosos conflictos y catástrofes ha conducido a la que ya es la mayor crisis humanitaria desde la II Guerra Mundial. Según cifras del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), hay más de 65 millones de personas entre refugiados, desplazados internos y solicitantes de asilo en todo el mundo, cifra en torno a la que merece la pena reflexionar.

Precisamente por ese motivo, y en tiempos en los que los refugiados son entendidos por determinados sectores como una amenaza, conviene aclarar qué es un refugiado.

¿Qué es un refugiado?

La definición clásica de refugiado fue atribuida en la Convención de los Refugiados de 1951, y dice lo siguiente:

Un refugiado es una persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país.

Con esta definición, parece bastante sencillo establecer una diferencia entre refugiado y migrante económico. En una situación particular de pobreza o precariedad, un migrante económico decide mudarse a otro país en busca de un futuro mejor para él o para su familia. No obstante, un refugiado no abandona su lugar de origen por voluntad propia, sino que es obligado por situaciones extremas a desplazarse.

Desplazados internos, apátridas y solicitantes de asilo

La condición de un refugiado es diversa y obedece a dinámicas muy dispares entre sí. Por ello, merece la pena hacer distinciones de otro tipo, más allá de quien decide cruzar la frontera y huir de su país de origen. Conviene, pues, hablar sobre los desplazados internos, los apátridas y las personas solicitantes de asilo.

Un desplazado interno (IDP, por sus siglas en inglés) es aquella persona que, debido a la violencia o peligro vividos a su alrededor, huye de las zonas de conflicto para ubicarse en otro punto del mismo país. Al cruzar una frontera por dichos motivos, una persona pasa a tener automáticamente la consideración de refugiado  y como tal recibe amparo y protección. Sin embargo, cuando la movilidad se produce dentro del mismo territorio estatal, pasa a denominarse desplazado interno. Se estima que, actualmente, hay más de 40 millones de personas desplazadas internas en todo el mundo.

Por su parte, apátrida es una persona que no es reconocida como ciudadano por ningún país, y como tal no tiene acceso a la protección más básica y elemental. Esta condición afecta a un promedio de 12 millones de personas de todo el mundo.

Por último, conviene hacer una distinción elemental entre “refugiado” y “solicitante de asilo”. Un solicitante de asilo es aquella persona que solicita ser reconocida como refugiado y cuya petición aún está en tramitación. Los últimos datos del año 2015 apuntan a un total de 3,2 millones de personas que se encuentran en esta situación.

Cataluña, ¿tierra de acogida?

Manifestaciones como ‘Volem Acollir’ del pasado 18 de febrero son ejemplo de la voluntad de acogida de un amplio sector de la sociedad catalana. No obstante, actualmente solo se dan uso a 451 plazas de las 1.250 que tiene habilitadas la Generalitat para prestar apoyo a las personas que huyen de la guerra o la violencia. Como contraprestación, el gobierno autonómico ha impulsado desde el Parlament una cuantía cercana a la renta mínima de inserción para aquellas personas refugiadas que hayan agotado la ayuda del Estado, pero sigue sin cubrir la demanda existente.

Según las últimas cifras de ACNUR del año 2015, actualmente se producen 24 desplazamientos de refugiados por minuto. Países como Turquía, Pakistán, Líbano o Irán albergan más de 6 millones de refugiados en sus fronteras, mientras España apenas ha reasentado a 609 personas de las 15.888 comprometidas con el resto de la Unión Europa en septiembre de 2015. Además, tal y como ha denunciado la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), España ha pasado a limitar aún más la protección a los refugiados que no provienen de Siria.

En este sentido, Memorias en Movimiento tratará de reflejar la realidad de los refugiados en general y de los que viven en Barcelona en particular, para de ese modo impulsar la ampliación del reconocimiento público y del amparo de las personas refugiadas en Cataluña. Además de tratar la actualidad, también subiremos artículos, reportajes e historias de personas refugiadas en Barcelona, con el fin de dar voz y amplitud a su testimonio.

Nota: La fotografía utilizada anteriormente es de Andrew McConnell (PANOS). Su utilización no persigue beneficios económicos y todos sus derechos pertenecen a sus respectivos propietarios.

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