Paulina Kostadinova, historiadora, periodista y fotógrafa llegó a este país hace varios años en busca de un futuro mejor. Eligió sus estudios de periodismo por motivación, no cree en ideologías, cree en el humanismo si la población civil sufre, sobre todo por unas guerras injustas donde existe una lucha de poderes, la sociedad debe reaccionar”.

Como periodistas es nuestro deber contar las historias de estas personas que sufren para que se pueda crear una conciencia dentro de la sociedad de que estas guerras solo provocan daño y sufrimiento a los demás y así acabar con esta situación.

Paulina, siempre ha luchado contra estos problemas [las guerras] cree en un periodismo digno que defiende a las personas, que ayuda y ofrece bastante información a los demás exponiendo sus necesidades para que la sociedad cree una conciencia colectiva para poder ayudar a los más necesitados.

Hace ya muchos años, Paulina empezó a ir a los campos de refugiados mucho antes de que existieran las campañas a favor de estas personas que se ven obligadas a abandonar su país de origen a causa de las guerras. Reconoce que su país, Bulgaria que hace frontera con Turquía estaba recibiendo una gran afluencia de personas provenientes de Siria, tras el comienzo de su guerra y reconoce que su país no estaba preparado para ayudar a estas personas que lamentablemente, los ha conllevado a vivir en unas condiciones muy precarias.  Por casualidad, en Barcelona, Kostadinova conoció a un médico de Sin Fronteras y a un periodista barcelonés y gracias a ellos conoció de cerca la situación que vivían los refugiados en esos campos de acogida, ella con una mirada perdida hacia la ventana de su habitación recuerda cómo eran esos campos de refugiados nada más parecidos a edificios destruidos de la época del comunismo donde el invierno es muy frío y duro, un lugar lamentablemente olvidado por el gobierno que conoce lo que se vive en ese lugar pero no hace nada por ayudarlos.

Bulgaria que pertenece la Unión Europea (UE)  debe tener médicos y colaboradores para poder enviarlos a estos lugares para ayudar a estas personas y poder mejorar las condiciones infrahumanas que se viven allí. Un grupo de personas, entre ellos, un amigo suyo viajaron a Bulgaria para ayudar a los refugiados y dos meses más tarde viajó Paulina que volvió el siguiente verano para seguir colaborando con los más necesitados.

“Si se da voz a las personas necesitadas, se podrán hacer cosas para mejorar esta problemática”

Hace dos años, mientras Paulina viajaba a Bosnia para realizar un documental conoció los campos de refugiados de Belgrado y se horrorizó al ver las condiciones en que vivían estas personas, en el 2015 este lugar era utilizado como punto de partida para poder viajar a Alemania o a Austria gracias a la ayuda de los serbios. Sin embargo, este verano al viajar nuevamente allí observó que este campo estaba lleno de afganos que estaban atrapados en Belgrado debido a que la frontera con Hungría estaba cerrada y los obligaban a quedarse allí a vivir en unas condiciones precarias.

Recuerda como fotógrafos serbios y fotógrafos de diferentes agencias fueron allí para exponer la realidad en que vivían estas personas y así demostrar al resto del mundo la miseria y el sufrimiento en que viven. Duele, pero lamentablemente no se hace nada por cambiar la situación que viven miles de personas que huyen de sus países para encontrar un lugar mejor donde vivir.

Paulina con un rostro avergonzado reconoce como penosa la situación que se vive hoy en día en su país ya que sus propios habitantes rechazan a estas personas que buscan un sitio donde refugiarse y más aún si son de religión musulmana.

Malestar entre refugiados en Barcelona

Hace pocas semanas, muchos refugiados indignados de la situación y las malas condiciones que se viven en varios centros de acogida en Barcelona iniciaron una manifestación para poder mejorar su situación ya que muchos de ellos se ven obligados a vivir en la calle al terminar la estancia de 6 meses permitida en estos centros y tienen que pasar por una segunda fase en la que se encuentran obligados a vivir en la calle debido a que tienen que independizarse y buscar un piso de alquiler que lamentablemente no pueden permitirse por falta de recursos. Por el contrario, los ucranianos pueden tener una estancia máxima de un año en estos centros debido a que existen acuerdos entre países y disponen de un estatuto de refugiado. Sin embargo, no todos pueden acogerse a este estatuto porque una gran parte de Ucrania no se encuentra en guerra.

“Esta sociedad esta llevada por intereses, éstos mandan”

Hoy en día, gracias a las redes sociales Paulina sigue en contacto con aquellas personas que conoció años atrás en los campos de refugiados y que lograron estabilizarse lejos de sus hogares muchos de ellos, viven actualmente en Alemania, ya que éste, es uno de los países europeos que brinda mayores oportunidades para los refugiados.

Paulina, piensa seguir viajando a otros países porque como periodista y persona considera que debe seguir luchando por las injusticias y desigualdades que existen en nuestra sociedad.

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