Incluso con un menor número de llegadas, la mortandad se ha disparado en la frontera de Melilla y en el Mediterráneo en 2016. Es lo que denuncia la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, en su último Informe Derechos Humanos en la Frontera Sur 2017. Según las cifras recogidas por la organización, el número de personas muertas y desaparecidas al tratar de cruzar la frontera sur con Melilla ha ascendido a 295 en el último año, lo que supone un incremento del 125% respecto a los datos de 2014. También denuncian un aumento del 35% en el número de personas fallecidas en el Mediterráneo.

En dicho informe, la APDHA lamenta la “radicalización” en las políticas que vulneran los derechos humanos en la zona: “Las políticas migratorias se han convertido en una máquina implacable de generar sufrimiento, provocar muertes y violar sistemáticamente los derechos humanos de las personas migrantes o refugiadas”, afirman desde la asociación.

El número de personas fallecidas tratando de llegar a España respecto al total europeo es del 5,8%, cuando el número de llegadas es del 3,4%, “lo que implica una mayor mortalidad relativa en los tránsitos hacia las costas españolas”. Por otro lado, el informe también arremete contra los CIE, que, en palabras de la asociación, “se trata de un mecanismo inútil que solo sirve como elemento de represión y castigo”. Durante 2016, solo abandonaron estos centros un 29% de las personas internadas.

El informe es resultado de varios meses de trabajo de campo, en los que la APDHA ha colaborado con otros organismos, públicos y privados, en la elaboración de su investigación. Finalmente, exigen “que se respete los derechos de las personas en la Frontera Sur, se cumpla el derecho internacional y se establezcan vías seguras para que quienes huyen de la guerra y el hambre o por decisión propia puedan encontrar un futuro sin tener que arriesgar su vida en ello”.

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