Las guerras civiles normalmente no suelen implicar exclusivamente al país en el que tiene lugar la disputa armada. Se ha podido comprobar a lo largo de la historia, y el caso más reciente es Siria. Desde que en 2011 estallara un conflicto bélico a raíz de las llamadas Primaveras Árabes, de Siria han emigrado más de cinco millones de personas, según cifras de la ONU del pasado mes de marzo. Se calcula que más de 1’2 millones de estos refugiados han ido a parar a Líbano, país fronterizo con el estado sirio1’5 si, además, añadimos los refugiados que provienen de otras zonas problemáticas como Palestina.

Aún así, Líbano no es el país que mayor número de refugiados ha acogido. Ese mérito se lo lleva Turquía, con algo más de 3 millones según Naciones Unidas. No obstante, es un dato sorprendente que el estado libanés haya asumido más de un millón de acogidas, contando que eso supone más de un 25 % de su población total (6,1 millones). Se podría decir que uno de cada cuatro habitantes de Líbano proviene de Siria.

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Distribución de los refugiados en territorio del Líbano      Fuente: El País

Pero la vida de los refugiados en Líbano dista mucho de lo que, probablemente, se espera cualquier persona que huye del infierno de la guerra. Líbano no es Occidente, no es Europa del Este, es un país que intenta recuperar la paz después de décadas y décadas de violencia. Después del final del colonialismo francés en 1943, los libaneses se han enfrentado a guerras civiles, conflictos con su vecino Israel y a situaciones económicas en las que el nivel de vida de sus habitantes rozaba la precariedad absoluta. Así pues, parece un enorme acto de despropósito por parte de las potencias occidentales quedarse de brazos cruzados ante el enorme flujo de refugiados que acaban en tierras libanesas.

La ONU, a través de su Agencia para los Refugiados (ACNUR), viene manifestando desde hace meses la falta de ayuda y solidaridad internacional que sufre Líbano ante tal situación de emergencia. En 2016, Mireille Girard, representante de ACNUR, estimó en 3.400 millones de dólares los que la comunidad internacional había aportado al gobierno de Líbano para hacer frente al alto número de acogidos. Girard valoró esa cifra de “insuficiente, debido a las necesidades crecientes de los refugiados”.

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Escribir un Campo de refugiados en Líbano    Fuente: El Mundoa leyenda

Las soluciones que se proponen desde las distintas ONG’s presentes en el terreno y desde Naciones Unidas son cada vez más claras. Según declaró Girard, “la asistencia humanitaria debe ir acompañada de apoyo para la estabilización de la situación en Siria, para que los refugiados puedan volver a su lugar de origen de manera segura. Además, la representante de la ONU destaca que generalmente tienen claro que “estarán en el Líbano de manera temporal, el tiempo suficiente para garantizar su supervivencia”, pero luego tienen la intención de volver a su tierra natal.

Por su parte, el gobierno de Líbano reaccionó ante tal situación en 2015. Así, se dispuso a poner en marcha una serie de medidas destinadas a regular la entrada y posterior situación de refugiados en el país. Prohibir la entrada de los ciudadanos sirios por sus fronteras, hecho que no sucedía desde 1943, o denegar a los ya acogidos trabajar en un listado de hasta 70 profesiones son dos de estas fuertes regulaciones que ejemplifican un agotamiento por parte de las autoridades libanesas en frente a la crisis actual, y un rechazo a la idea de que Líbano se convierta en el destino por excelencia de todo ciudadano que huye de Siria.

 

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