Todos conocemos la plataforma Stop Mare Mortum. Una organización sin ánimo de lucro que pretende concienciar a la población catalana sobre la crisis de los refugiados. Visitando escuelas, festivales de música y compaginando actos reivindicativos en las calles con las acciones legales en los tribunales europeos, la plataforma intenta que la penitencia de los que cruzan el Mediterráneo y se estancan en los numerosos campos de refugiados, cale en nuestros huesos para que hagamos algo más que lamentarnos enfrente las numerosas cifras de ahogados.

Pero, ¿de dónde nace esta iniciativa? La plataforma nació a finales del mes de abril de 2015 ante circunstancias que motivaron la movilización de la sociedad civil. Concretamente, el 18 de abril del año 2015,  se produjo en Lampedusa, el peor desastre marítimo en el Mar Mediterráneo desde la Segunda Guerra Mundial. Una catástrofe enmarcada en la aún actual crisis de refugiados.

El 18 de abril, entre 800 y 900 personas morían en el mar a causa del hundimiento del bote que partió desde Libia y en el cual todas las almas que iban a bordo viajaban destino Europa, huyendo de la guerra y buscando un futuro mejor. Por culpa del mal material de la embarcación y el sobrepeso causado por el exceso de ‘carga humana’, el bote acabó hundiéndose en Lampedusa, provocando una gran consternación internacional y la consecuente creación de la plataforma civil, ‘Stop Mare Mortum’.

El pasado 18 de abril de este año, la iniciativa reivindicó el trágico motivo de su creación, el segundo aniversario de la tragedia enfrente de la delegación del gobierno en Barcelona. Durante 10 minutos, los miembros de la plataforma cortaron las calles realizando una performance que emulaba la muerte de los refugiados en el Mediterráneo, estirándose en el asfalto con armillas salvavidas y mantas térmicas.

Irene Rivas, una de las portavoces de la organización, declaró a los miembros de este blog durante una manifestación enfrente la delegación de la Comisión Europea en Barcelona realizada el día siguiente, la necesidad de abrir vías seguras en Europa para garantizar la seguridad de aquellas personas que arriesgan la vida huyendo de la guerra. Además, también criticó al gobierno español por su incapacidad de llevar a cabo el compromiso de aceptar a 16.000 personas solicitantes de asilo.

Una cosa es segura, la sociedad civil seguirá luchando hasta conseguir que las promesas de acoger a refugiados sean algo más que palabras vacías y que el constante crecimiento de la fosa común del Mediterráneo deje de ser motivo de creación de nuevas organizaciones.

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NOTA: LA FOTOGRAFÍA UTILIZADA ANTERIORMENTE ES DE ANTONIO PARRINELLO (REUTERS). SU UTILIZACIÓN NO PERSIGUE BENEFICIOS ECONÓMICOS Y TODOS SUS DERECHOS PERTENECEN A SUS RESPECTIVOS PROPIETARIOS

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