Javier Castro/ Joan Requena

12/05/2017

María Cañadas Francesch (Barcelona, 1949) es la Presidenta de Amnistía Internacional en Cataluña (AIC). Licenciada en Humanidades por la Universidad de Londres, comenzó su carrera en la organización en 1969.

Su aventura en AI empieza en la capital británica. Según ella, fue toda una experiencia ser voluntaria primero y, posteriormente, entrar a formar parte del equipo de investigación para las Américas del Secretariado internacional de la ONG. Después de su paso por Reino Unido, cruzó el Atlántico en dirección sur oeste para irse a vivir a Venezuela, como miembro del Comité ejecutivo de la sección venezolana de Amnistía. Años más tarde, fue directora del Secretariado estatal de AI de España en Madrid, antes de acabar en su tierra natal, Cataluña. Volvió a Barcelona hace 18 años, y en este tiempo ha desempeñado diferentes trabajos en AIC, como la enseñanza a estudiantes interesados en temas humanitarios, además de ocupar la presidencia desde 2012.

Su interés por los temas civiles y políticos se remonta a los tiempos de la dictadura franquista, por su historia personal y por todo lo que presenció cuando vivía en la ciudad condal. En esos años también nació y dio sus primeros pasos Amnistía Internacional, aunque como bien recuerda María, al principio la organización se dedicaba únicamente a la defensa de los derechos civiles y políticos. En los años 90, AI amplió su mandato a los derechos económicos, sociales y culturales. Pero, realmente, ¿sabemos lo que son y lo que conllevan estos derechos? María es una de las personas con más autoridad para hablar sobre este y otros temas. 

¿Qué significan los derechos humanos?

Los derechos humanos son lo más importante que tiene el ser humano desde su nacimiento. Cualquier vulneración de los derechos humanos implica una inestabilidad política, una inestabilidad social, la guerra… No hace mucho alguien me preguntaba “qué es para ti la paz”, y para mí la paz es la ausencia de violaciones de los derechos humanos. Y me preocupa enormemente ver que en el siglo en el que vivimos estamos experimentando una involución muy importante en este aspecto.

Después de muchísimos años en la organización, ¿qué le motivó, en esta etapa de su vida, a querer liderar el proyecto de Amnistía Internacional en Cataluña?

AIC existe desde el año 79, y ha habido varios comités ejecutivos. Los presidentes tienen un mandato de seis años, y después se renueva. A mí me lo propusieron y yo encantadísima de representar a Amnistía Internacional aquí, que es mi país, después de haber trabajado en muchos otros lugares.

“Para mí la paz es la ausencia de violaciones de los derechos humanos”

Usted fue elegida presidenta como resultado de la XVIII Asamblea de socios y socias de Amnistía, en abril de 2012, y reelegida tres años después. ¿Cómo ha cambiado su vida a lo largo de estos cinco años?

Para mí (presidir AIC) fue algo muy importante. Tengo que confesar que al principio sí que dudé un poco. En Madrid yo ya había sido directora de Amnistía para el conjunto del Estado español, y tener cargos de nuevo no era algo que tuviera previsto en absoluto… Pero cuando me lo ofrecieron sentí, en el fondo, un gran orgullo de hacer esta tarea en Cataluña y fue una experiencia muy grata.

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María Cañadas en la entrevista, realizada en la sede de AIC en Barcelona         Foto: Joan Requena

Dentro de los principales objetivos de su mandato en Amnistía Internacional en Cataluña, destacan la defensa de los derechos y la dignidad de las personas empobrecidas, la defensa contra la violencia de los Estados, o la reclamación de mejoras en la protección legal y física de las personas migrantes y refugiadas. Cinco años después, ¿qué balance hace de la situación? ¿Ha mejorado, ha empeorado?

Estos objetivos son los de AI a nivel internacional. Aunque AIC tiene mucha autonomía, conviene destacar que estamos en la sección española. Todas las campañas y todos los objetivos se señalan a nivel internacional y se desarrollan en cada una de estas secciones. Dicho esto, en Cataluña somos autónomos, tenemos nuestro propio NIF, nuestro propio Estatuto y nuestro propio Comité Ejecutivo, así que podemos adaptarnos a muchas necesidades de Cataluña.

Respecto a qué balance hacemos, nosotros como organización siempre pensamos que hay buenas noticias. Nunca hay que pensar que todo es negativo, ya que todo lo que contamos normalmente es muy doloroso. Pero al margen de esto, no es menos cierto que sentimos que el mundo está atravesando una crisis muy importante en materia de derechos humanos, una cierta involución, y eso nos preocupa.

“En Cataluña somos autónomos, tenemos nuestro propio Estatuto y nuestro propio Comité Ejecutivo, así que podemos adaptarnos a muchas necesidades de Cataluña”

El firme compromiso de AIC con los derechos humanos

¿Qué campañas tiene ahora mismo en marcha Amnistía Internacional en Cataluña?

Nosotros seguimos todas las campañas que se llevan a cabo a nivel internacional. Una que tenemos en marcha ahora mismo se llama Ni odi ni por (Ni odio ni miedo), que es para denunciar las violaciones de derechos humanos que está cometiendo Donald Trump. También está el programa de refugiados Jo acullo, Yo acojo, que iniciamos hace más de un año y que en esta fase lo estamos centrando sobre todo en las mujeres, en los menores y en las niñas.

Por otro lado, vamos a iniciar también una llamada  Valientes sobre defensores y defensoras de derechos humanos. Personas que por defenderlos son perseguidas, ejecutadas o que tienen que huir de su país. Y el 5 de mayo lanzaremos otra sobre el derecho a la vivienda, con un énfasis importante en Cataluña.

¿Con qué otras organizaciones trabaja Amnistía Internacional para llevar a buen término sus metas?

Amnistía durante muchos años no trabajó con ninguna otra ONG porque es muy difícil ajustar comunicados y declaraciones públicas. Somos muy estrictos y tenemos métodos muy rigurosos. Esto por suerte ha cambiado, y desde hace unos cuantos años trabajamos con otras ONGs, tanto en las campañas que organizamos como en actos, manifestaciones… Un ejemplo son Médicos Sin Fronteras, Greenpeace, Intermón, SOS Racismo, CEA(R) por el tema de refugiados… No siempre hacemos lo mismo con todas las ONGs, sino que dependiendo de la campaña que tengamos en marcha o del acto contactamos con una u otra.

Haciendo autocrítica, ¿en qué aspectos cree que debe profundizar y mejorar la organización para alcanzar sus objetivos?

Yo diría que en todos. Los derechos humanos es algo que, lamentablemente, se descubren cuando uno ya es mayor. Nosotros ponemos mucho énfasis en la educación de derechos humanos, en sensibilizar a los niños respecto a qué significan, y para ello dos grupos de Amnistía dan charlas en una red de colegios, institutos, universidades…

La sensibilización es muy importante desde todos los puntos de vista, porque si uno no lo está difícilmente podrá entender de qué estamos hablando. Los derechos humanos deben vivirse desde el corazón, y no sólo desde la mente.

¿Cree que Amnistía tiene una presencia y una reputación destacable como ONG en la sociedad catalana, o falta aún una labor más amplia de concienciación?

Siempre hay trabajo por hacer. En Cataluña hay muchos socios y activistas de Amnistía, creemos que las cosas van bien pero cuantos más seamos, mejor. Algo que siempre menciono es que todo el mundo puede ser activista de derechos humanos. Cada uno desde su lugar, desde su casa y desde su barrio puede ser un activista importante.

Los refugiados, la principal preocupación de AIC

Después de las primaveras árabes hubo más fracasos que éxitos democráticos. Buen ejemplo de ello es la guerra civil siria, que ha creado una crisis humanitaria sin precedentes. ¿Cómo valora esta evolución de los acontecimientos y la situación actual del conflicto?

Es una valoración bastante difícil de hacer. Al principio, es verdad que todos estábamos muy entusiasmados, pero no es menos cierto que los gobiernos de estos países están muy enquistados. Nosotros algo que siempre defendemos es que los regímenes deben cambiar, pero con voluntad política. Y algo en lo que evidentemente nunca creeremos es que la guerra sea una solución. Al contrario, la guerra es el fracaso de la política.

“Algo en lo que evidentemente nunca creeremos es que la guerra sea una solución. Al contrario, la guerra es el fracaso de la política”

¿Qué hay que hacer al respecto? Seguir insistiendo muchísimo desde las ONGs en denunciar. Si bien es cierto que desde muchos gobiernos se hacen oídos sordos, nosotros tendemos a creer que en el fondo les importa no sólo la labor de AI, sino de otras organizaciones. Y que la presión que se ejerce desde la sociedad civil conduzca a que las cosas puedan cambiar en algún momento.

Amnistía Internacional, junto con decenas de organizaciones de derechos humanos, reclama al gobierno español que cumpla sus compromisos con los refugiados. Dos años después, apenas han llegado un 7% del total al que nos habíamos comprometido. ¿Por qué sucede esto, qué falla exactamente?

El papel del gobierno español en materia de refugiados es y ha sido vergonzoso. En el caso de España es flagrante – aunque no sea ni mucho menos el único país – por cuanto se comprometieron a acoger a 17.000 personas. Sin embargo, la cifra dista mucho de ser la deseable. Y no sólo eso, sino que las personas que llegan no ven en absoluto que se respete los derechos que tienen.

El derecho a pedir asilo no es solamente llegar y pedirlo, sino que es también tener derecho a pedir un abogado, asistencia médica… En definitiva, tener una serie de derechos antes para poder verbalizar tu deseo de pedir asilo. Hay gente que muchas veces llega y que no necesariamente quiere pedirlo. Otros que sí. Y en uno y otro caso se ha puesto a todo el mundo en el mismo cajón.

Lo único que podría decirse del papel del gobierno español respecto al tema de refugiados es que abrieron unas oficinas en Ceuta y Melilla para que la gente pudiese acudir y expresar lo que desearan. Pero en términos generales la situación es francamente penosa. Y si bien dentro de la UE se le ha recordado a España con frecuencia que no está cumpliendo con sus obligaciones, yo me pregunto: ¿Y quién las cumple? Porque dentro de la Unión Europea ya sabemos que del dicho al hecho ha habido una diferencia brutal.

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Cañadas basaba todos sus argumentos en datos y publicaciones de AI          Foto: Joan Requena

Hasta ahora, la política europea respecto a los refugiados ha sido muy ambivalente y contradictoria. Por un lado, Alemania comenzó aplicando una política de puertas abiertas, mientras Orbán cerraba sus fronteras al mismo tiempo. Este fallo de la UE en la gestión de la crisis migratoria, ¿es un problema de la Unión Europea o de los países que la forman?

Yo creo que es un problema de los dos. De los Estados miembro, en cuanto a que no asumen sus responsabilidades, y de la Unión Europea por cuanto no exige que las cumplan. Salvando las diferencias, ocurre como con la ONU. Se establecen ciertos criterios pero después no hay quien obligue a los Estados a cumplir con aquellos compromisos que han adquirido. Y mientras, son precisamente los países más pobres o con situaciones más críticas los que acogen al grueso de los refugiados.

Recientemente hemos visto como en Holanda y Francia ha habido un freno a la xenofobia de extrema derecha. ¿Cómo cree que estos frenos al racismo pueden afectar, para bien o para mal, a la situación de los refugiados?

Puede afectar muchísimo. Porqué en el fondo, a pesar de que nadie quiere confesar que tenga que ser xenófobo o racista, tiene mucho que ver. Es el discurso de que ‘no queremos que venga gente de fuera a quitarnos lo que es nuestro’, y eso lo escuchamos a diario, desgraciadamente. Además en Europa, políticamente hablando, ya sabemos que hay una tendencia a actitudes racistas mucho más grande que hace unos años.

Más derechos para los que huyen de la guerra

Una vez en territorio europeo, ¿en qué consisten las medidas para proteger e integrar a la población refugiada?

Antes de nada pedimos que se salven vidas. Luego, en primer lugar, deben buscarse rutas alternativas, de manera que las personas que huyen de conflictos armados no tengan que poner su vida en riesgo aún más. En segundo lugar, pedimos también que se controle mucho el tema de las mafias, sabemos que es complicado pero no es imposible controlar estas organizaciones. En tercer lugar que las personas que llegan se les pregunte que desean hacer: o bien si quieren pedir asilo, o bien si son inmigrantes, y en este sentido Amnistía siempre dice que debe tener los mismos derechos un inmigrante económico que un refugiado que huye de la guerra.

Por otra parte, deben tener todas las herramientas para expresar que es lo que desean, y sobretodo que en este plazo tan largo de seis meses, que sabemos que en muchos casos no se cumple, sean admitidas, reasentadas y puedan vivir dignamente con los derechos que tiene cualquier otro ciudadano. Además, pedimos que las personas que pidan asilo, durante el largo tiempo de espera, no corran el riesgo de ser detenidas, de ser perseguidas o de ser deportadas por no tener los papeles en orden. Luego tenemos otro tema que es igual de acuciante, que son las devoluciones en caliente. Están prohibidas por la normativa internacional, y en el estado español se ha hecho y se seguirá haciendo.

“Antes de nada pedimos que se salven vidas”

¿Cree que la cooperación entre ONG’s y autoridades debe mejorar en cuanto a la acogida local y la integración de este colectivo en nuestra sociedad?

Sí claro, tiene que mejorar. Desde Amnistía Internacional de Cataluña le pedimos al gobierno catalán que haga presión sobre el gobierno español. Aquí se hace un trabajo muy importante con las instituciones catalanas para favorecer la acogida de refugiados. Sin embargo, desde el gobierno autonómico el derecho de asilo no se puede conceder, ya que es una competencia estatal, pero la presión es importante que se haga, y todo aquello que se pueda hacer desde Cataluña mientras se espera la confirmación de asilo o de reasentamiento si cabe, se intenta hacer. Nosotros vamos a las Instituciones y planteamos una serie de propuestas. Luego estas instituciones nos dicen lo que ellos consideran posible hacer y lo que no.

¿Cual es su opinión respecto a la visión racista o xenófoba que algunos colectivos tienen sobre los refugiados y los inmigrantes?

En este sentido creo que se debe hacer mucha pedagogía. Nosotros, a pesar de que hace años tenemos gente de otros países conviviendo con nosotros, no hace tanto tiempo si lo comparamos con países como Reino Unido. Creo que todavía queda mucho por hacer en el sentido pedagógico y de la sensibilización de la ciudadanía, porqué tenemos un componente importante de xenofobia en nuestro país, y hay personas que aún ven al extranjero como alguien que viene a quitarle derechos básicos. Cuanta más pedagogía hagamos, más fácil será que este componente xenófobo se reduzca

¿Qué herramientas tiene la sociedad civil a su alcance para promover la acogida e integración de población refugiada?

Hacer mucho trabajo no solo desde las instituciones autonómicas y estatales, sino también desde los ayuntamientos de pueblos y ciudades. Y en este sentido, los grupos de Amnistía Internacional aquí y en el resto de España realizan un trabajo importantísimo, porqué son ellos los que se dirigen a esos ayuntamientos y piden todas estas cosas relacionadas con los refugiados. Lo que quiero dejar claro es que Amnistía ya hace este trabajo con el gobierno catalán, pero si no se hiciera desde las instituciones locales, este trabajo quedaría cojo.

El importante papel de la política 

La actual alcaldía de Ada Colau se ha mostrado plenamente dispuesta a acoger y dar protección a los refugiados, además de otras ciudades en España como Madrid. ¿En qué medida este interés ha tenido efectos reales en la situación de los refugiados en estas ciudades?

Hay cosas que quedan paralizadas porqué dependen exclusivamente del estado, como la cuestión del asilo, eso inevitablemente es así. Las cuestiones de reasentamiento o de acogida sí que han tenido un avance, no diría que espectacular pero sí importante, en Cataluña. Evidentemente el tener personas al frente de instituciones y que crean en esta labor solidaria es muy importante. En caso contrario seria totalmente imposible avanzar.

Hablando de política, ¿cómo es la relación de una organización como Amnistía Internacional con las instituciones públicas?

Muy buena. Siempre tenemos voz y nos reciben, tenemos una muy buena acogida. Otra cosa es que luego consigamos todo lo que queremos. Pero pienso que es importante que se nos reciba y que se nos escuche. Además, AI es una organización que tiene una gran credibilidad, y en mi opinión viene dada por el hecho de que contrastamos toda la información que damos y todas las denuncias que hacemos. Esta credibilidad que se ha ganado AI es la que nos abre las puertas a la hora de hablar con las autoridades.

¿Es difícil garantizar la independencia de una organización sin ánimo de lucro?

Creo que no. Nosotros siempre hemos sido independientes desde los inicios, y pienso que en realidad es un privilegio. Puede ser difícil en el sentido de que no contamos con ninguna subvención, y esto, aunque es lamentable, nos da una gran libertad. En los últimos años, en los que se han recortado mucho las subvenciones, ha habido gente que nos ha preguntado sí seguíamos adelante. Pues sí, seguimos adelante gracias al compromiso de miles y miles de socios que creen en lo que hacemos.

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El equipo de Amnistía Internacional  Cataluña en la sede de Gracia             Foto: Javier Castro

Usted llegó al mandato en los peores años de la crisis económica. ¿Cómo ha influido la situación económica en el bienestar de la organización?

La situación económica no ha tenido incidencia en Amnistía. Como decía siempre hemos sido independientes. Hemos oído muchas veces que otras ONG’s tienen que cerrar o reducir sus actividades, pero no ha sido nuestro caso. En este sentido estoy muy satisfecha de poderlo expresar así.

Las previsiones de futuro, mejor a largo plazo

Mirando ya al futuro, ¿cómo cree que se resolverá la situación de los refugiados?

No tengo una respuesta inmediata. Es la situación más grave en la que nos encontramos desde la II guerra mundial, por lo tanto tiene que solucionarse. Que se pueda solucionar de la mejor forma posible no solo está en manos de las ONG’s, sino en las manos de los ciudadanos de todos los países que tienen que acoger a refugiados. Proponer una solución inmediata o a corto plazo sería irresponsable, se deben buscar soluciones a largo plazo. Sin embargo, lo que sí puedo garantizar es que desde AI estamos trabajando mucho en ello, porqué creemos que es una vergüenza lo que está pasando en estos momentos en el mundo.

“Es la situación más grave en la que nos encontramos desde la II guerra mundial”

¿No cree que debería encontrarse una respuesta desde los mismos países que tienen conflictos armados, y no desde otros países que se pueden involucrar en estos conflictos?

Depende de cómo te impliques. Si te implicas enviando más armas, es evidente que eso a la gente de allí no le va a ayudar en absoluto. Las herramientas que se deben utilizar las tiene que decidir el pueblo como tal, pero la comunidad internacional tiene la responsabilidad de apoyar esos procesos, de proteger a la población. Lo que se esta haciendo ahora es atacarla para supuestamente defenderla, y no se tiene en cuenta las víctimas civiles que se dan cuando hay un ataque, que son mucho más altas de lo que creemos.

Después de cinco años en la presidencia de AIC, ¿qué retos de futuro enfrenta Amnistía Internacional en Cataluña?

Nos enfrentamos a los mismos retos que vemos en el mundo. Concienciar a la gente de la importancia de los derechos humanos y a los gobiernos de que las guerras no son la respuesta. También debemos sensibilizar a instituciones y a ciudadanos sobre las armas, que son un peligro, ya que muchos aún las  consideran como algo necesario para defenderse a si mismos.

Además, tenemos que concienciar a los ciudadanos de que España no tiene que ser un país que envíe armamento a estados en los que se violan los derechos humanos, precisamente para evitar que se violen estos derechos. El tema del armamento creemos que tiene que ver y mucho con todas las guerras que hay en el mundo. Y  los refugiados es una consecuencia de las guerras, obviamente.

“Las armas son un peligro. Muchos aún las consideran como algo necesario para defenderse a si mismos”

¿Seguirá usted al pie del cañón para los desafíos que vengan?

Ya lo creo. Yo creo firmemente en la defensa de los derechos humanos, y hasta el último día que tenga la capacidad para trabajar por los derechos voy a seguir haciéndolo. Pienso que toda la gente que conozco también lo hará.

Un placer haber podido entrevistarle.

Muchas gracias

En la entrevista se han tratado aspectos interesantísimos. Desde los inicios de María en Amnistía y el papel de la organización en conflictos internacionales, hasta el futuro que ella depara a la crisis de los refugiados y los conflictos bélicos, pasando por el análisis de la acogida actual de inmigrantes en Cataluña y el apoyo en esta tarea por parte de las autoridades de aquí, sin dejarnos una revisión al panorama internacional resultante de los últimos acontecimientos políticos. Sin duda, un encuentro de lo más fructífero que ayudará al lector, de bien seguro, a entender la crisis de los refugiados de una manera más amena y desde el punto de vista de una organización no gubernamental.

A continuación, les ofrecemos un fragmento en vídeo de la entrevista.

 

Para más información relacionada con la labor de las ONG’s en Cataluña y la acogida de refugiados, les invitamos a visitar los siguientes sitios:

Proactiva Open Arms: Una de las organizaciones sin ánimo de lucro más importante a nivel europeo. Se encarga de rescatar a personas refugiadas en el mar Mediterráneo, así como su posterior tratamiento médico y psicológico una vez en tierra.

Comissió Catalana d’Ajut al Refugiat: Órgano creado para defender los derechos, entre ellos el de asilo, de los refugiado. Depende directamente del Ayuntamiento de Barcelona. La CCAR ofrece datos de interés y noticias sobre la llegada de este colectivo a Cataluña.

Barcelona Ciutat Refugi: Otra propuesta del Ayuntamiento de la ciudad condal. En este caso, un plan para que la capital catalana se convierta en un modelo de integración social de inmigrantes ante la enorme crisis que se vive hoy en día.

 

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