Meses tras el acuerdo de la Comisión Europea para acoger 160.000 personas, algunas de las cuales ya han llegado a Europa, sólo se han reubicado 16.340 personas y se han reasentado 15.490. Se prevé que dentro de un año y medio se habrá alcanzado la cifra de 40.000 personas. España, de las 16.000 que le tocaban, ha acogido 1.331. Son personas que vienen de Siria, Centroamérica y el África Subsahariana. En Catalunya se está acogiendo a 915 refugiados y en lo que llevamos de año más de 600 personas han muerto o desaparecido en el Mediterráneo. Jordi Virgili, es uno de los técnicos del  Comité para la Acogida de Personas Refugiadas, la organización pública que intenta dar una respuesta a esta crisis, al menos en Cataluña.

 ¿Cómo nace la iniciativa del comité?

En el año 2015, ante la situación que se estaba produciendo, etiquetada de la gran crisis de los refugiados, se decidió que se debía hacer alguna cosa. Hacer alguna cosa significa organizarse, predecir que todas aquellas personas que estaban cruzando las fronteras podían llegar aquí y finalmente reaccionar como institución y como ciudadanía, porque el refugio es un derecho internacional.

Un derecho que se cumple a veces…

Tenemos la obligación de proteger a las personas que huyen porque su vida peligra. Aquellas imágenes aterradoras que vimos, ocurridas en territorio europeo, nos abrieron los ojos. En Cataluña, en lo primero que pensamos fue en qué respuesta teníamos que dar ante tal situación. Fue entonces cuando el gobierno de Cataluña decidió crear el Comité de Acogida de las Personas Refugiadas, en setiembre de 2015.

Así que es un órgano estrictamente público…

El comité va mucho más allá de la Generalitat, ya que es el conjunto de las administraciones públicas, pero también de las entidades que trabajan en el entorno del refugio y también de expertos y personas que han ido colaborando. Ahora mismo hay ocho grupos de trabajo funcionando de modo operativo y que trabajan una determinada temática. Todo el mundo local también está representado en el comité a través de las asociaciones municipalistas, y junto con las entidades, el comité pretende ser una herramienta de trabajo y de debate, intentamos llegar a acuerdos entre las organizaciones, y este método de trabajo es muy bueno para nosotros, porque enviamos un mensaje muy unitario.

¿Qué trabajos desempeñan estos grupos especiales?

Hemos trabajado aspectos de salud, de trabajo, de educación, de infancia, incluso temas de gente mayor, en previsión de las necesidades de toda la variedad de personas que pueden llegar a Cataluña. Una de las cosas que pusimos en marcha fue la ficha de inventario de recursos, con esto pudimos canalizar todos los ofrecimientos que la gente quería realizar hacia las personas refugiadas. Esto nos ha servido para disponer, en temas residenciales, de viviendas cedidas gratuitamente, con alquiler social o con precios asequibles para poder acoger a personas refugiadas por toda Cataluña.

¿Y esos recursos son suficientes para garantizar la acogida de las personas refugiadas que el gobierno acordó acoger?

Para nada.  Los recursos que tenemos tienen la capacidad de albergar un hogar para todos los refugiados, nadie se quedaría sin un tejado, pero se da la situación que tiene que ver con las expectativas de las personas refugiadas.

”En estos momentos, en Cataluña hay 900 personas refugiadas vinculadas al programa estatal de acogida”

Actualmente, hay un compromiso de la Generalitat con el gobierno para acoger a 4.500 personas, pero no depende de la Generalitat, sino del estado español ya que son los que dan los visados. En estos momentos, en Cataluña hay 900 personas refugiadas vinculadas al programa estatal de acogida. Es un programa que ampara a las personas que han solicitado asilo bajo el amparo del estatuto del refugiado y se encuentran en un proceso de hasta 24 meses para que se formen en el conocimiento de la lengua, encuentren trabajo y puedan avanzar en el logro de la ciudadanía. Es un programa con limitaciones, ya que está muy centralizado y desde la Generalitat intentamos incidir, pero con el estado español no hemos conseguido que se nos ceda la gestión de un programa propio, que sería lo más razonable.

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Jordi Virgili en una cafetería de Sant Cugat explica como no han conseguido que el estado español ceda la gestión de un programa propio – FOTO: Clara Fortuny

EL PROGRAMA ESTATAL

 ¿Por qué el estado español no permite a la Generalitat disponer de un programa propio para atender a los refugiados en todas las fases de acogida?

No es que no nos dejen tener un programa propio en Cataluña. Lo que pasa es que nos dicen que el límite de actuación son las competencias. Las competencias que tenemos nos permiten intervenir en el proceso de integración, pero no podemos actuar en el primer momento, ya que entienden que cuando una persona solicita el refugio le corresponde al estado gestionar los trámites.

El programa estatal no satisface las necesidades de los refugiados. Y no lo digo yo. Lo dicen las asociaciones que trabajan sobre el terreno. ACNUR y Amnistía Internacional también lo han dicho. Es un programa centralizado, muy limitado en el tiempo y que no prevé la colaboración con el resto de administraciones públicas. Nosotros hemos pedido gestionarlo desde Barcelona, pero no están de acuerdo. Les parece muy bien todo lo que hacemos, sobre todo el proyecto de mentoría, pero no quieren ceder ni competencias ni recursos económicos. De la UE tampoco no hemos recibido nada. Todo se financia con dinero de la Generalitat y de las asociaciones.

Aun así, en Cataluña se han documentado diversos casos de insatisfacción, incluso de indignación por parte de estas personas acogidas, que dicen sentirse como animales.

Este programa estatal te da la capacidad de equiparte durante seis meses en Barcelona. Pero claro, las personas que pasados estos 6 meses deben reubicarse, se quieren quedar a Barcelona porque ya han escolarizado a sus hijos, etc. Hay una clara resistencia de las personas que se encuentran en la primera fase del plan estatal a irse de Barcelona, sobre todo si tienen expectativas de trabajo.

”Solamente el 1,5% de las personas refugiadas prefieren el estado español como destino final”

Otro de los problemas del plan estatal es que una vez terminas la primera fase de seis meses no te puedes mover de provincia, y estos problemas de movilidad provocan mucha resistencia. Además, hay que tener en cuenta que solamente el 1,5% de las personas refugiadas prefieren el estado español como destino final. Como España no es un destino prioritario, a veces es una etapa en el camino. Tienes personas que llegan aquí, pero a la que tienen la oportunidad de irse, se van, porque piensan que Alemania es un país de oportunidades, porque piensan que tendrán más expectativas económicas y laborales en otro país.

¿Y qué hay de las personas con necesidades de tratamiento psicológico?

Ahora estamos tratando con entidades que pretenden dar asistencia especializada a las personas refugiadas con necesidades especiales. Como no hay vías seguras, hay personas que han tenido un viaje difícil, otras han sido torturadas, y esto les ha generado unos efectos y un trauma psicológico muy significativo, que requieren una atención específica. Aquí en Cataluña tenemos un plan específico de acogida pensado en el ámbito de la salud, más allá de lo que se le ofrece a todo el mundo, con ciertas peculiaridades para atender a personas que hayan vivido situaciones muy críticas.

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Jordi Virgili, técnico de comité, comenta la necesidad de prestar asistencia especializada a las personas refugiadas con necesidades especiales – FOTO: Clara Fortuny

EL PROGRAMA CATALÁN DE REFUGIO

Lo que también ha estado haciendo el comité es reforzar el plan estatal mediante la experiencia internacional de otras iniciativas de acogida como por ejemplo la de Canadá. Entonces, pensamos que el modelo de acogida donde había una implicación de la ciudadanía de una forma directa, es decir, de esta creación de redes sociales directa era muy interesante para poder aplicar en Cataluña porque nos pareció la mejor garantía de poder acompañar a estas personas en su proceso de logro de la ciudadanía plena. Entonces creamos el Programa Catalán de Refugio.

¿En qué se basa el programa?

Esta iniciativa tiene dos partes. Por un lado, prevé dotaciones económicas para que las personas que han completado el programa estatal dispongan de recursos para cubrir sus necesidades básicas. El acceso a la sanidad y la educación está garantizado para estas personas prácticamente desde su llegada a Cataluña. Sin embargo, es muy difícil que una persona encuentre trabajo si no conoce el idioma. Nosotros también atendemos esta necesidad.

El Programa Catalán de Refugio prevé la creación de una figura clave para la integración de los refugiados: el mentor.

Mucha gente se ha apuntado al servicio voluntario de mentoría. En estos momentos tenemos a más de 2.700 personas inscritas, que están en pleno proceso de formación. En el curso, de 24 horas de duración, las personas conocen la realidad del refugio, aprenden a ponerse en la piel de las personas que han tenido que huir de su país y profundizan en los conceptos de mentoría y voluntariado. Esto es muy importante, porque ha de quedar claro desde el principio que no se trata de sustituir sino de empoderar a las personas refugiadas, de ayudarlas y acompañarlas en este proceso.

¿En qué consiste este proceso?

Dentro del Programa Catalán de Refugio, hemos considerado importante establecer planes individualizados de actividades. Esto significa que las personas refugiadas se comprometen a desarrollar diferentes actividades en los municipios de acogida de mutuo acuerdo con los ayuntamientos. Todavía es un planteamiento teórico y podemos determinar si ha funcionado o no. El objetivo es vincular a las personas refugiadas al territorio mediante los mentores, por lo que éstos han de trabajar tres ámbitos: el conocimiento de los recursos para vincularse al territorio, como pueden ser la participación en las actividades de las asociaciones locales y el acceso a la cultura. También es importante el desarrollo de las capacidades comunicativas y lingüísticas, que facilitan la entrada en el mercado de trabajo. También se pretende crear una red de conocidos que permita a la persona refugiada dar a conocer su currículo y, por lo tanto, poder encontrar trabajo antes.

¿Qué otras propuestas ha desarrollado el comité?

El Comité también ha abierto una convocatoria de subvenciones para asociaciones y programas específicos dirigidos a situaciones de vulnerabilidad. El Programa pretende ser una iniciativa exitosa y tiene una duración de tres meses renovables tres veces en función de que las partes cumplan los compromisos. Para ello, hay un seguimiento de cada caso y los mentores disponen de un técnico para que les ayude en cuanto lo necesiten. Queremos que los beneficiarios acaben viviendo de la forma más autónoma posible. Sin embargo, somos conscientes de que habrá personas a las que tendremos que seguir ayudando. Hay que tener en cuenta que la integración es un proceso muy gradual y con ritmos muy diferentes dependiendo de factores como la edad, la formación previa y otras circunstancias personales. He conocido a refugiados que se han sentido bloqueados durante mucho tiempo para aprender la lengua debido a los traumas sufridos durante el viaje. El éxito del proceso de integración no depende sólo de la voluntad o las capacidades de cada persona, y también hay factores que no se pueden controlar, como la evolución del mercado de trabajo.

¿Qué políticas pueden hacerse para atender las necesidades educativas de los refugiados?

Estamos elaborando un plan para que vengan jóvenes refugiados de Líbano a estudiar en universidades catalanas con un visado de estudiante especial. Hemos previsto la acogida de 100 personas. Hay universidades que ya han diseñado planes dirigidos específicamente a estudiantes refugiados. La atención debe ser muy personalizada para que cada perfil pueda desarrollar sus capacidades. La universidad no debe ser la única opción.

Pero antes debemos resolver todos los problemas administrativos que esto puede comportar. Hay que resolver también la cuestión de los vínculos familiares y la disponibilidad de las universidades. Hemos pensado en traer estudiantes que viven en Líbano porque tenemos más oportunidades de que esta operación se pueda gestionar sin demasiadas complejidades. Cataluña tiene una presencia en materia de cooperación muy importante en Líbano. El objetivo es disponer de un plan y unos presupuestos antes del verano para que a partir de septiembre ya sea una realidad. Sin embargo, no hay que olvidar que los acuerdos internacionales son procesos lentos y que puede ser que tengamos que esperar al año que viene.

¿Aun así, los problemas que tenemos en casa…?

Debemos tratar de evitar agravios comparativos. No podemos llegar a pactos y acuerdos ventajosos con las personas refugiadas sólo por el hecho de ser personas refugiadas. Estas facilidades deben extenderse a todas las personas que las necesiten. Es por esto que hemos añadido más recursos a los que ya teníamos para atender otras situaciones de vulnerabilidad. Hay que buscar un equilibrio. Si no lo hiciéramos, alimentaríamos discursos antiinmigración y antirefugiados. Tampoco hay que olvidar las necesidades específicas de los inmigrantes. En muchos casos la única diferencia entre éste y un refugiado es que el primero ha planificado el viaje y el segundo no. La diferencia a veces puede ser muy fina. Pensemos, por ejemplo, en las personas que se han marchado de su país porque las condiciones ambientales han empeorado y ya no hay buenas cosechas.

Los refugiados no son tampoco un grupo homogéneo.

No hay que asociar a los refugiados con Siria. Hay conflictos de larga duración, como los de Irak, Afganistán y la República Centroafricana, que provocan desplazamientos de personas sostenidos en el tiempo. Tenemos refugiados de Venezuela, Colombia y Ucrania, no sólo de Siria. Y a veces los motivos por los que se ha producido la huida no son los conflictos armados, sino la persecución por la orientación sexual o las ideas políticas. La persecución ejercida por grupos criminales, como las maras centroamericanas, también puede ser un motivo de huida, así como ser víctima de las mafias de tráfico de personas.

Así pues, el Comité es una de las herramientas que usa tanto la Generalitat como la ciudadanía para convertir a Cataluña en una región ejemplar para el cuidado de los derechos humanos. Así pues, en los tiempos actuales donde parece que estos derechos han quedado marginados por los grandes políticos y gobiernos, iniciativas sociales de esta índole son más necesarias que nunca. Pero para garantizar su máximo cumplimiento, es la misma ciudadanía la que debe velar para que estos proyectos sean algo más que simple teoría.

Si quieres saber más:

-El Programa Estatal de Acogida

-Programa Acogida CEAR

-Recursos del Comité 

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