Al menos 31 inmigrantes, una decena de ellos niños, han muerto en las últimas horas en una nueva tragedia en el Mediterráneo. La embarcación, que transportaba a más de 500 personas, se escoró durante su travesía y más de 200 de ellas cayeron al mar. Los servicios de salvamento marítimo y las ONG de la zona continúan las labores de búsqueda de los desaparecidos.

El rescate fue coordinado por la nave Fiorillo de la Guardia Costera italiana, un remolcador y uno de los barcos de la ONG maltesa MOAS. De hecho, la propia ONG describió en su cuenta de Twitter la tragedia vivida en el Mediterráneo: “No es una escena de una película de terror… Tragedia real que se desarrolla hoy a las puertas de Europa”, escribió. “Europa y el mundo deben hacer frente a las tragedias y a las pérdidas de vidas que suceden en el Mediterráneo”, agregó en un segundo tweet.

La Guardia Costera indicó que la embarcación partió en la noche de ayer desde Zuara, en el noroeste de Libia, y que las personas rescatadas serán transportadas en las próximas horas a un puerto italiano. Ahora mismo consideran “poco probable” encontrar a más supervivientes, en un día en el que los guardacostas italianos llevaron a cabo una quincena de labores de rescate en el Mediterráneo.

Desde la firma del “acuerdo de la vergüenza” entre la Unión Europea y Turquía, el flujo migratorio se ha trasladado a Libia, desde donde tanto inmigrantes como refugiados emprenden su travesía hacia Europa. Una ruta que en este 2017 ha dejado más de 1.340 muertos, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Además, de las 59.135 personas llegadas a Europa en lo que va de año, 50.039 lo hicieron a través de Italia, un aumento del 46% respecto al mismo período del año anterior.

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