Con más de 5.000 muertos en el Mediterráneo y más de 62.000 personas actualmente atrapadas en los campos de refugiados de Grecia (de las cuales sólo un tercio puede reubicarse), la crisis de los refugiados en su viaje huyendo de la guerra para llegar a Europa supera el abasto de todas las instituciones, sea por falta de capacidad o por falta de interés. En el caso español, el Gobierno ha prometido acoger a 17.337 personas en un plazo que termina el 26 de septiembre de 2017, de las cuales sólo han llegado hasta hoy 1.304, según informa Amnistía Internacional. Al ritmo actual, España tardaría hasta 22 años en cumplir sus compromisos de acogida. Pero no estamos hablando de un proceso migracional natural, sino de gente que huye de la guerra y la miseria, de vidas rotas y familias cercenadas con poca o nula esperanza de reencontrarse.

Ante la frialdad de las instituciones oficiales, docenas de ONG’s y movimientos ciudadanos en todo el continente se han puesto en marcha para garantizar la acogida y el bienestar de los refugiados. Algunas de ellas se han enfocado en la movilización popular, como Casa Nostra, Casa Vostra, que el pasado febrero congregó en Barcelona a hasta 500.000 personas en apoyo a la causa de los refugiados (de dentro y fuera de Siria), y otras han buscado acercar a la población occidental con las historias de los refugiados a través de voluntariados. Cada vez más personas, tanto jóvenes como adultas y con trabajos, cogen un par de meses para ir a Grecia a conocer de cerca la precariedad con la que se vive en los campos.

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El campo de refugiados de Ritsona (Grecia) en verano de 2016          Foto: Laura Franco

La acción no se queda sólo en Grecia; plataformas como la ya citada Remar S.O.S ofrecen talleres como Artemanos, un taller dedicado a mujeres y jóvenes en situación de exclusión en Madrid. Son talleres de artesanía y tapicería, orientados a que el producto final pueda comercializarse al terminar, mejorando la situación económica de los migrantes en la ciudad. Caídos del Cielo es una ONG que busca combatir la exclusión social a través del teatro, ayudando a minorías (y también a refugiados) a canalizar su soledad y frustración a través de la actuación y las emociones.

Consciencia a través de la red

Las redes sociales, con su enorme peso comunicativo actual, son clave para que los ciudadanos se pongan en contacto con estas asociaciones. Plataformas como ‘Bienvenidos Refugiados/ Voluntariados Grecia’ (seguida por casi 18.000 personas en Facebook) ofrecen en su web información detallada información sobre las condiciones de los viajes como voluntariado, permitiendo participar tanto en Grecia como en las calles de España a través de movilizaciones, y ofreciendo múltiples canales de diálogo, como el Telegram común y cerrado de la organización. Otras propuestas como Haces Falta o SOS Refugiados se complementan con ONG mayores como Remar S.O.S, que reparte diariamente raciones de alimentos a más de 3.000 personas.

Los voluntariados en campos como el de Lesbos o el de Idomeni están tomando, por tanto, un importante papel en la concienciación de la sociedad europea más allá de lo que se nos cuenta en los medios de comunicación. Complementando la función periodística de los medios, otros proyectos como el fotográfico Última parada: Libertad, llevado por las fotógrafas Raquel Ferrando y Alicia Petrashova, de Alicante, ha documentado durante 2016 las consecuencias de la guerra en Siria a través de imágenes que relatan la soledad, la tristeza, pero también la esperanza. ¿El resultado? Conferencias, exposiciones fotográficas y un libro aún por publicar.

Pero no son las únicas que realizan esta labor solidaria. Open Cultural Center (OCC), una ONG creada en Barcelona en marzo de 2016, también se encarga de hacer llegar jóvenes de toda Cataluña hasta los infernales campos griegos. Se definen como una organización de voluntarios que lleva a cabo programas educativos y culturales para refugiados residentes en Grecia, pero detrás de sus programas hay miles de horas de trabajo y dedicación.

OCC, un proyecto educativo para voluntarios y refugiados

El presidente y coordinador de OCC, Dídac Guillamet, destaca que el proyecto comenzó en Idomeni, el campo más grande en territorio griego. “Fundamos una escuela en Idomeni, un espacio que acogía a 11.000 refugiados, y en seguida tuvimos muchos niños a los cuales dar servicio”. Cuando las autoridades griegas cerraron el campo de Idomeni, desde OCC no les quedó otra que buscar una salida a su proyecto educativo, así que empezaron a registrarse en las instituciones públicas de Grecia como organismo educativo. Cuando cerraron Idomeni nos hacían falta papeles y registros. En ese momento vine a Barcelona a registrar la asociación y trabajar de forma más oficial. Fuimos el primer proyecto educativo en los campos proveniente de Barcelona, como mínimo en el norte de Grecia. Otras asociaciones, como ECO, vieron que era algo necesario y se sumaron, explica Dídac. De esta manera, consiguieron llegar a otros campos de refugiados y ampliar así su labor solidaria.

Dídac Guillamet junto a las tiendas de Open Cultural Center, en el campo de Idomeni. Foto: Al Jazeera.

El resultado ha sido increíble. Solo un año después de su fundación, Open Cultural Center ya ha dado servicio a miles de refugiados, la mayoría niños que por culpa de la guerra y de la huída de su país natal. Hemos creado cuatro escuelas en Grecia por las que han pasado 350 voluntarios que han ayudado en cuestiones de sensibilización e integración, presume el presidente Guillamet. La organización y diversificación es clave para la viabilidad de proyectos humanitarios como este, y en el caso de OCC supieron cómo desenvolverse, tanto en Barcelona como en Grecia, de la manera más práctica posible. Nos organizamos por comisiones: hay una de comunicación, una de subvenciones, financias, otra de administración”. En la ciudad condal se encargan de dar a conocer su labor, y captar socios para que apoyen económicamente su proyecto‘.

Además, también han puesto en marcha otros “proyectos extra”, como Projecte Amic Meu, Projecte Escola Refugi, la exposición Frontera Tancada… además de talleres para aprender árabe o kurdo”. El objetivo, según Dídac, es que todo el mundo tenga “las herramientas para comunicarse y ayudar”.

Los inicios de OCC, en marzo de 2016, no fueron fáciles. Todos los integrantes de la nueva organización eran voluntarios que no se conocían entre sí. “Éramos todos voluntarios independientes, sin conocernos, con nuestras mochilas a la espalda hasta llegar a Idomeni. Rápidamente nos sorprendió ver que las ONG grandes no hacían mucho en los campos, más allá de ondear banderas con logos”, relata el actual presidente.

Para financiar su nueva idea, optaron por un modelo que cada vez más proyectos nacientes eligen para empezar a crecer y operar: el crowdfunding. Este modelo de financiación consiste en una financiación masiva a base de pequeñas aportaciones mediante Internet, con el cual se suelen financiar pequeños proyectos o ideas que pueden aportar un valor añadido. Muchos de ellos son son solidarios, como la ya conocida Proactiva Open Arms, que recientemente recaudó 100.000 euros para financiar un navío con la finalidad de rescatar a refugiados extraviados en el mar Mediterráneo. No fue de tal envergadura la cantidad que obtuvo OCC, pero los 5.000 euros que recaudaron fueron más que suficientes para echar a rodar.

Pero no solo el apoyo económico es básico en un proyecto como este, también se necesita un apoyo humanitario para realizar las tareas de voluntariado y de organización una vez en Grecia. En este aspecto, desde la ONG barcelonesa apuntan que encontrar voluntarios de corta duración es fácil, pero de larga duración es mucho más complicado, ya que para hacer el proyecto sostenible hacen falta voluntarios dispuestos a vivir allí un tiempo. No obstante, según OCC, una gran parte de los voluntarios presentes en los campos en los que operaban, eran catalanes, lo que significa que la respuesta desde Cataluña a sus propuestas ha sido magnífica. El voluntariado es una tarea que requiere tiempo, y en una sociedad como la nuestra es difícil que un número elevado de personas esté dispuesta a invertir el suyo en este tipo de labores humanitarias, ya que existen factores como el trabajo o la família que se lo impiden.

¿Cómo valoran los voluntarios la experiencia humanitaria?

Laura Franco (20 años), estudiante de Relaciones Internacionales en Barcelona, decidió el pasado año dedicar parte de sus vacaciones a los refugiados, los mismos que, según ella, las autoridades europeas rechazan e internan en infiernos terrenales a la espera de poderlos devolver a sus lugares de origen, como si de mera mercancía se tratara.   Laura explica que lo primero que encuentras cuando llegas a Grecia es un país empobrecido, que además de tener un  territorio pequeño, está absorbiendo gran parte de refugiados en campos de concentración y aldeas cercanas. “En Atenas se pueden ver a niños pidiendo dinero en las calles y en los restaurantes, algo que nunca había visto antes en Europa”, narra Laura.

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Laura Franco (derecha), durante su estancia en el campo de Ritsova, junto a dos niñas refugiadas       Foto: Laura Franco

Esta joven de Barcelona optó por una organización de ámbito internacional, I am You, originaria de Suecia. Esta ONG empezó a operar en las costas del mar Egeo en la crisis de Lesbos del 2015. Por aquel entonces, había más de un millón de personas intentando llegar a tierras europeas, y la mayoría acababa en Grecia. Del millón de refugiados aproximados que huyeron de los países de Oriente Medio en conflicto, unos 3700 perdieron la vida en el intento. Surgió, a raíz de esto, una oleada de críticas a las instituciones europeas por una parte de la sociedad. Mucha gente empezó a abrir los ojos ante lo que estaba sucediendo a escasos cientos de kilómetros de sus hogares. Y al abrir los ojos, también se dieron cuenta de que podían ayudar. Organismos como I am You y otras ONG de ámbito europeo hicieron posible este deseo solidario que muchos jóvenes europeos querían cumplir. No debería sorprender, pues, que hoy en día I am You sea una de las ONG más conocida Europa, en parte por su trabajo en los campos de refugiados griegos, con más de 15000 seguidores en las redes sociales.

Como muchas otras, la organización sueca facilita el traslado desde la ciudad de origen del voluntario, quien frecuentemente se paga los costes del transporte hasta el punto al que se dirige. Una vez en el país de destino, en este caso Grecia y su capital, Atenas, trasladan a los voluntarios hacia los distintos campos repartidos por el territorio griego. Sin embargo, con el progresivo cierre de estos espacios, los refugiados se ven obligados a acercarse a las poblaciones más cercanas con tal de poder realizar sus necesidades básicas. Estas poblaciones, según Laura, suelen estar a más de media hora andando de los campos en coche, y ni si quiera hay buses para llegar hasta ellos.

Los campos están controlados por el ejército griego, que se encarga de suministrar de productos básicos a los refugiados. Todo está controlado por las fuerzas militares, pero aun así, según cuenta Laura, no hay ningún tipo de control que impida tanto a refugiados como voluntarios salir o entrar del campo. Pueden hacerlo cuando quieran, aunque en el caso de los refugiados resultaría contraproducente, ya que, por desgracia, no tienen ningún lugar más que ese espacio frecuentemente embarrado que llamamos campo de refugiados. “Los refugiados no huyen porqué no tienen a donde ir”, con esta frase de Laura se puede resumir la miseria de estos espacios que aún hoy en día son necesarios para impedir que decenas de miles de personas mal vivan en la nada, después de haber dejado la guerra en su tierra natal.

Mirando a Grecia con recelo

Muchos jóvenes se plantean viajar a Grecia para este verano con algunas de estas organizaciones. Es el caso de Jordi y Ana, que han hablado con nosotros para compartir sus reflexiones. En ambos casos el motivo para ir es el desconocimiento que tenemos: ”Veía en las noticias y en todas partes que este movimiento iba creciendo, un movimiento para ayudar las personas de Siria. Pero también quería saber qué es lo que está sucediendo allí.”, comenta Jordi, que se interesó por Grecia tras pasar por República Dominicana  en un viaje de cooperación el año anterior. Finalmente ambos dieron con la ya mencionada Open Cultural Center (OCC), que Jordi descubrío gracias a que llegó a una escuela en la que trabaja ”un libro de la asociación, ‘Amic meu’. Tras leerlo le pareció brillante, por lo que buscó más información sobre ellos y las asambleas que se convocan, con tal de ampliar su información sobre los programas de ayudas y voluntariado que realizan.

Jordi en el acto celebrado por Open Cultural Center la semana anterior. Foto: Joan Requena

¿Pero cómo valoran los jóvenes la acción de estas asociaciones humanitarias? ”Yo lo veo como una oportunidad para los jóvenes y al mismo tiempo una ayuda a estas personas, que lo están pasando realmente mal. Los voluntarios, que son gente con mucha predisposición a ayudar, tienen más oportunidad de hacerlo gracias a plataformas como ésta.”, cuenta Laura. Para Jordi, aunque puedan parecer movimientos minoritarios, la tarea de las ONG menores es vital, y se diferencian de las principales por su cercanía: ”Otras organizaciones más grandes como Amnistía Internacional o Cruz Roja no se encuentran tan cerca de los jóvenes. Además, ellos (OCC) buscan gente de forma muy horizontal, de tú a tú, sin procesos de selección porque lo que se necesita es ayuda.”

Defendiendo un futuro

Las ONG, incluso las menores, están teniendo un papel esencial en el drama humanitario más grave de las últimas décadas. Hablando tanto con encargados de asociaciones como de jóvenes que simplemente quieren saber más de lo que sucede al otro lado del Mediterráneo, es fácil llegar a la conclusión de que la solución a esta crisis pasa por las personas. Por mucho nihilismo y terror que nos pueda transmitir la televisión, estas son personas que buscan un futuro. Si nuestros gobiernos les giran la espalda, es nuestro deber hacer lo posible por ayudarles, aunque sea por simple empatía humana. Para que la palabra ‘refugiados’ cobre sentido, tenemos que darles un refugio.

Enlaces de interés (para saber más):

Bienvenidos Refugiados Voluntariados Grecia: Asociación que opera en Internet con el fin de dar a conocer todas las informaciones respecto a los refugiados que llegan a Europa. También, en su página web, da a conocer algunos consejos que deben seguir los aspirantes a voluntarios en los campos de refugiados.

Proactiva Open Arms

Informe de Grecia 2016/2017 por Amnitía Internacional

Acnur Voluntariado (Asociación de la ONU): A través de la agencia para la ayuda al refugiado de Naciones Unidas, las personas que deseen colaborar en tareas humanitarias por todo el mundo pueden inscribirse en su web para obtener más información de cara a su viaje solidario

Asociación I am You: ONG sueca que surgió en 2015 para dar respuesta al drama de los refugiados después de la llegada masiva de inmigrantes a las costas de Lesbos, en el Mar Egeo

Fundació Pere Tarrés: Fundación catalana que, con el nombre de Pere Tarrés, ofrece voluntariados solidarios a la India para jóvenes que quieran descubrir esta sociedad a través de la ayuda

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